Marruecos en 2 semanas

FEZ – MEKNES – MULAY IDRIS – CHEFCHAOUEN – TETUÁN – MARTÍL – ASILAH – TANGER


 

Día 1: BARCELONA – FES


El día 12 de abril de 2014 emprendemos nuestro viaje a Marruecos. A las 6:40 a.m. tomamos un tren desde la Estación Delicias, Zaragoza hasta la estación de trenes de Barcelona para embarcar desde allí en el avión que nos llevaría hasta la ciudad de Fes.

Fes es el corazón de Marruecos y posee una superficie de 54 km2 acogiendo 1,112 millones de personas. Es la tercera ciudad de Marruecos con funciones políticas y posee la universidad musulmana de arte y cultura magrebí. Así mismo, Fes está considerada la primera capital islámica del país. En 1981 la UNESCO declaró a la medina de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.

Al llegar al aeropuerto, tras pasar algunos controles policiales – No les hizo mucha gracia que no tuviéramos una dirección de hotel- y cambiar algo de dinero, tomamos un autobús público (0,37 céntimos de euro) que nos dejó fuera de la medina. Una vez allí caminamos 3 km hasta llegar a las puertas de la medina. Dentro encontramos alojamiento cerca de la Puerta azul en un hostal muy humilde. Tras un rato de regateo -Marruecos es un país para regatear SIEMPRE- conseguimos bajar el precio de la habitación (11 Euros x noche, 2 personas). En este hotel dormimos las noches de día 1 y 3.

Día 2 y 3: FES


Esos tres primeros días los pasamos en Fes pateando los estrechos callejones de un lado a otro, perdiéndonos en los bazareskilométricos llenos de bolsos de cuero, abalorios, y cachivaches varios, probando la comida típica del lugar (Cucús, tajine de Pollo, cordero, huevos bereberes, verduras, camello, especias, dulces…) y disfrutando de las terrazas con el típico Té marroquí con hojas de menta.

Igualmente no nos olvidamos de las curtidurías, ya que Fes tiene un gremio de curtidores que se remonta a orígenes antiquísimos. Posiblemente incluso a la época de la fundación de la ciudad.

Y por si no podía ir mejor la cosa, el segundo día de estancia en Fes, nos dimos un homenaje en un Riad precioso, cortesía del Sr. Borja. La experiencia fue inolvidable, lujosa y deliciosa. Eso sí, la mayoría de los Riad son caros, pero merece la pena probarlos al menos una vez.

*NOTA IMPORTANTE:

1. Debido a la infinidad de calles que se encuentran dentro de la medina, existe un sistema de rutas organizadas por colores que se encuentran ilustradas en mapas grandes repartidas por toda la ciudad. Al principio puede resultar complicado, pero todo es cuestión de acostumbrarse y tener buena orientación.

2. Si eres de los que les gusta la cerveza o tomar un buen vinito, en este país tendrás problemas para encontrarlo. Al ser un país musulmán, el alcohol está prohibido -pero para compensarlo algunos fuman mucha mariguana-. De todos modos,  seguro que encuentras algún lugar donde poder tomarte una cerveza fresca, eso sí, a un precio elevado.

Día 4: FES – MEKNES – MULAY IDRIS – MEKNES


Al amanecer (6:00 a.m.) emprendemos a pie el camino hasta la estación de trenes de Fes -Fuera de la medina-. Allí compramos los billetes de tren en segunda clase (3,70 Euros) para el trayecto Fes – Meknes (30 min. aprox. de viaje). El tren resultó ser cómodo, económico y rápido.

*NOTA: Tal vez te interese saber que en los trenes marroquíes los vagones de segunda clase se dividen en compartimentos de ocho personas, así que viajaras acompañado por los autóctonos u otros viajeros.

Mekness o Mequines “Tierra de los olivos”, es la sexta ciudad de marruecos nombrada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Esta ciudad  habitada por 750.000 personas, aún conserva rasgos de la antigua ciudad: grandes jardines, cuadras, edificios ocres.

Al llegar a la estación de tren en Meknes, tomamos el autobús público número 5 de la línea CITY BUS (0,74 céntimos de Euro), que nos lleva hasta la puerta de la medina. Tras una intensiva búsqueda de alojamiento encontramos la opción más barata en el hostal Noubeau (11 euros x noche, 2 personas). Pasamos 1 noche. La relación calidad precio del lugar no fue buena (mala higiene y averías varias). Es lo que tiene muchas veces viajar low cost, aunque nada importante si viajas con “Saco-Sábana”.

Después de comer en la plaza, tomamos un petit Taxi (0.65 céntimos de Euro) que nos lleva hasta “La parada” de “El Gran Taxi”. Una vez allí comienza el regateo para conseguir una ruta económica que nos permita visitar las ciudades cercanas de Mulay Idris y Volúbilis. Los precios son desorbitados. Finalmente un taxista ofrece llevarnos a Mulay Idris por 1,85 Euros y aceptamos. Compartimos “Grand Taxi” con 5 marroquíes, una experiencia inolvidable. Al volver a Meknes visitamos la Gran Ciudad Imperial y el Castillo de Mar (1,85 Euros). Después subimos a una terraza panorámica para ver la gran plaza llena de acróbatas, encantadores de serpientes y músicos. Pedimos dos Tés con hojas de menta y vemos atardecer.

Día 5: NEKNES – CHEFCHAOUEN


Dejamos las llaves de la habitación a las 6:30 a.m. Tras una larga lista de problemas para conseguir encontrar un medio de transporte que nos llevara hasta Chefchaouen. Finalmente la suerte nos sonríe y encontramos desde Meknes un autobús que nos lleva hasta Chefchaouen (6,50 Euros x persona) cubriendo un trayecto de unas 4h y haciendo paradas por muchos pueblos de la región.

Chefchaouen es un pequeño pueblo con sabor andaluz al norte de marruecos, situado a 600 metros de altitud y a los pies de los montes Meggu y Tissuka. El nombre de la ciudad Chefchaouen significa “Los cuernos de la montaña” aunque para nosotros se la podría conocer como “La Ciudad azul de Marruecos” ya que allí las casas, el suelo, los tejados son de ese color.

Desechando todas las ofertas desorbitadas encontramos la “Pensión castellana” justo detrás de la plaza principal, un lugar recién remodelado con mucho encanto y una excelente calidad precio (13,87 Euros x noche, 2 personas), así como buen trato de los anfitriones. Encantados con la belleza del pueblo decidimos pasar allí dos noches.

Día 6: CHEFCHAOUEN


Después de un desayuno maravilloso, completo y delicioso con todo tipo de pan recién hecho, variedad de olivas, mantequilla, fruta, quesos, mermeladas, zumo de naranja y Té (2,50 Euros por cabeza) hacemos un poco de turismo. Visitamos La Kasba (0,92 céntimos de Euro x persona), la ribera del río, donde hay cientos de personas bañándose, almorzamos y por la tarde hacemos algunas compras (17 Euros). Terminamos el día cenando en la plaza del pueblo llena de farolillos y mucho ambiente. Un señor menú con entrantes, dos platos principales, bebida y postre. con un servicio humilde pero eficiente en el restaurante “Gemelos, El Morisco” por 4,16 Euros persona. Los platos eran muy contundentes, fue imposible no dejar comida ¡Y eso nos fastidia!

Día 7: CHEFCHAOUEN – TETUÁN


Llega la hora de decir adiós a Chaouen. Con la ayuda de un petit taxi (1,39 Euros) llegamos hasta la estación de autobuses del pueblo donde compramos 2 billetes Chaouen – Tetuán (3,70 Euros x persona) trayecto que dura 1h.

Tetuán es una ciudad situada al norte de Marruecos que acoge 320.539 habitantes. La localidad se sitúa en el valle del río Martil y las montañas del Rif. Actualmente tiene una intensa actividad comercial, especialmente en la industria alimentaria y textil. La ciudad de Tetuán es una mezcla entre el estilo musulmán, judío y Español Andaluz que bien se refleja en la forma de los edificios, plazas y jardines.

Una vez ponemos los pies en Tetuán, buscamos  un petit taxi que nos lleve al centro de la ciudad (0,92 Euros x persona). Llegamos a la plaza Hassan II donde está el Palacio del Califa – Entrada prohibida al público-. Allí hemos quedado con Suli, un viejo amigo marroquí de Borja que se presta a enseñarnos la ciudad.

Cuando los tres nos encontramos, nos ponemos en busca y captura de un lugar donde poder pasar la noche. Finalmente nos decidimos por la “Pensión Iberia” (9 Euros x noche, 2 personas), situada justo en la plaza Moulay El Mehdi. Hasta el momento el hostal más barato en el que nos alojamos. La habitación era grande, limpia y con muy buenas vistas.

El resto del día lo pasamos visitando la ciudad, comiendo en restaurantes auténticos “no turísticos”, visitando la antigua escuela de Suli, probando pasteles a precio de fábrica, visitando los mercados y aprendiendo mucho sobre el lugar gracias al “Guía” maravilloso que tuvimos.

Día 8: TETUÁN – MARTIL – TETUÁN


Suli no pudo acompañarnos este día, así que seguimos descubriendo Tetuán por cuenta propia. Comimos en “Casa España” (15,72 Euros) y por la tarde tomamos un Gran Taxi (3,70 Euros) para visitar la ciudad de Martil.

Martil es una localidad situada a 10 km. de Tetuán, en la desembocadura del río que lleva el mismo nombre, Conocida por su amplía playa y su fuerte. El lugar cumple la función de puerto pesquero para Tetuán y de playa para el verano.

Allí pasamos la tarde haciendo fotografías, disfrutando de la arena y del agua del mar. Después imitamos a los autóctonos y nos sentamos en una terraza a cenar (10,36 Euros). El lugar estaba lleno de familias y gente joven muy arreglada, apenas había presencia de nicab o burkas lo cual nos dejó muy sorprendidos.

Para regresar a nuestro hotel tomamos un autobús público (0,74 céntimos de Euro) donde somos los únicos extranjeros. El bús se llena a raudales y tras una hora larga embutidos como sardinas llegamos a nuestro hostal.

Día 9: TETUÁN – ASILAH


Desayunamos en una de las deliciosas pastelerías de Tetuán (2,87 Euros). Probamos todo tipo de dulces, pastas, café y zumo de naranja por un precio irrisorio. Con esta despedida tan dulce partimos de Tetuán. Tomamos un petit taxi (0,92 céntimos de euro) y esta vez nos cobraron 0,46 céntimos por el equipaje. Llegados a la estación de tren, nos compramos el billete para nuestro penúltimo destino: Asilah.

Asilah es una pequeña ciudad situada en la costa oeste de Marruecos con una población de unos 2.821 habitantes. Este lugar se desarrolló bajo el protectorado español en la antigüedad y fueron los portugueses los que la fortificaron construyendo la característica muralla color ocre que aun la envuelve la ciudad en la actualidad.

Para llegar hasta Asilah tuvimos que hacer transbordo de trenes. Para ello compramos primero un billete Tetuán – Tánger(2,77 Euros) cubriendo un trayecto de 30 min. Y una vez en Tánger, compramos otro billete Tánger Morora – Asilah (2,96 Euros) cubriendo un trayecto de duración similar.

La estación de tren de Asilah se encuentra bastante alejada del pueblo y es recomendable utilizar petit taxi (0,92 céntimos) para llegar. Buscar alojamiento en Asilah nos resultó complicado. La mayoría de los hospedajes eran Riads de lujo a precios desorbitados. Gracias a la ayuda de un paisano bastante agradable, a la par que colgado, encontramos un hostal regentado por una ancianita muy entrañable: “Hostal Fátima” (13,87 euros x noche, 2 personas). La casa, con vistas al mar y azotea para ver el atardecer nos gustó mucho, la higiene de la habitación podía mejorar. Pero Fátima fue excelente y recomendamos el lugar para viajeros low cost.

Día 10: ASILAH


Descubriendo Asilah. A nuestro parecer, en este tranquilo lugar lo mejor que se puedes hacer es pasear, bajar a la playa, ojear los puestos, mercadillos y tiendas, charlar con los autóctonos, disfrutar del paisaje, darse un homenaje de marisco y pescado en uno de los restaurantes de la costa (Sardinas + calamares + 2 cervezas = 19,42 Euros), hacer fotografías o visitar algún pueblito vecino como Larache.

*NOTA:

1. La mariscada es de precio elevado pero merece la pena. Aunque nosotros no la probamos, todo lo que pedimos era fresco y sabroso.

2. Asilah fue el primer lugar donde encontramos una licorería, allí podrás comprar cerveza fresca, vino o licores.

Para terminar como merecía, compramos unas cervezas (3,61 Euros) y unos cacahuetes (0,92 Euros) en un puesto de la playa. Y subidos en lo alto de la muralla vimos atardecer mirando al mar.

Día 11: ASILAH – TÁNGER


Nos pusimos en marcha temprano para llegar pronto a nuestro último destino: Tánger. Utilizamos un petit taxi (0,92 céntimos de euro) para volver a la estación de tren y allí compramos los billetes Asilah – Tánger (2,96 euros).

Tánger es una ciudad de 620.000 habitantes situada en una colina que asoma al estrecho de Gibraltar. La ciudad tiene una situación geográfica privilegiada ya que en ella se confluyen dos mares: el Mediterráneo y el Atlántico. Y dos continentes: Europa y África. Este hecho repercute en el estilo de la ciudad, una fusión entre lo marroquí y lo Español.

Al llegar a la estación de trenes decidimos ir caminando hasta el centro de la ciudad (5 km) y buscar alojamiento (13,87 Euros). Tuvimos que armarnos de valor ya que Tánger es una sucesión inacabable de subidas y bajadas.

Día 12: TÁNGER


Descubriendo Tánger. La ciudad es grande y tiene varios puntos de interés, especialmente en la zona de la medina. Puedes visitar el casco antiguo (donde encontrarás algunas plazas, jardines, museos, mezquitas y madrazas), el puerto o la plaza del Zoco situada entre la medina y la ciudad nueva. Allí hay muchas cafeterías y se instala el mercado. Esta plaza es un punto de reunión de muchos paisanos, ideal para observar la vida cotidiana de la ciudad. En esa misma plazuela se encuentra el “Cinema Rif”, un bar de gente joven que nos gustó mucho.

*NOTAS:

1. En Tánger existe mayor peligro de robos o carteristas, vigila bien tus objetos personales.

2. Asegúrate de cuáles son los horarios de apertura de museos, ya que en algunas guías de viaje o en Internet están equivocados.

3. En Tánger la mayoría de los ciudadanos dominan el español.

Día 13: TÁNGER – BARCELONA – ZARAGOZA


Termina nuestra aventura en Marruecos. Para llegar al aeropuerto, muy a nuestro pesar, tomamos un petit taxi (8,32 Euros), ya que esta es la única forma de poder llegar hasta el aeropuerto, el cual está muy lejos del centro de la ciudad (40 min. en coche). Una vez allí volamos de vuelta a España.

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